una joven  brasilera diploma

Mi nombre es Jocelia, soy brasilera y tengo 22 años, a la edad de 10 años, cuando mi madre sufrió violencia de género por su propio marido, nos trasladamos a Goiânia con la ayuda de familiares, fue así que empezamos a rehacer nuestras vidas....
Mi madre trabajó como empleada doméstica, con el fin de asegurar que mi hermana y yo tuviéramos acceso a la educación, y de esa manera tener un futuro más tranquilo.

Con la ayuda y el apoyo de las hermanas dominicas, en particular las hermanas Dorinha, María del Rosario y Lucimar (mi madrina), tuve la posibilidad de frecuentar diferentes cursos que fueron valiosas oportunidades. A través de estos cursos y del acompañamiento de las hermanas, junto a mi hermana y otros chicos, desarrollamos no sólo actividades en la comunidad, sino que fue la posibilidad de crecer a nivel espiritual, humano y profesional.
Nos hicieron conocer el MAC (Movimiento criança adolescente) experiencia que nos ayudó a construir un pensamiento crítico, a integrarnos en el trabajo de la Comunidad Ntra. Sra. de la Victoria, y la animación de Infancia Misionera, que trabajando juntos niños y adolescentes en propuestas de mejoras para la comunidad no solo eclesial sino barrial. Nos integramos en la CAJU (Casa de la Juventud), una institución que tienen los Jesuitas en Goiania, que conocimos a través de las hermanas, donde pudimos hacer los cursos de computación, Inglés, danza y diversos talleres para jóvenes. Gracias a este "equipaje", que nos aporto el trabajo en la Comunidad y los cursos en el año 2013 fui seleccionada Joven Embajadora de Goiás, donde se me ofreció la posibilidad de viajar por 20 días a Estados Unidos para un intercambio cultural y de voluntariado, con otros jóvenes brasileños.

En el mismo año, se me abrió una puerta: conseguí ingresar a la Universidad Federal de Goiás, en el curso de biblioteconomía. Fueron 4 años de intenso sacrificio y desafíos ... Durante este período, mi madre tuvo que dejar de trabajar por serios motivos de salud, fue así que a través de mi trabajo empecé a hacerme cargo de los gastos del hogar, con el apoyo de la familia y de las hermanas.
Viví un tiempo de mucho esfuerzo hasta llegar a mi graduación el 21 de febrero de 2017, día en que concluí más una etapa que marcó mi vida. Porque ese día, supe que ser mujer negra e hija de una empleada doméstica , que vive en la periferia de Goiania, que logró graduarse en una Universidad Pública, es una victoria, no sólo mía, sino de toda mi comunidad, mi familia y amigos! Porque conseguí ser parte de una pequeño porcentaje de minorías (mujeres, indígenas, negras) en la ciencia en el país.
 

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Hoy puedo soñar con volar más alto, y siento que puedo motivar a jóvenes que viven la misma realidad que tuve que enfrentar, retos diarios en la búsqueda de sueños ...
No fue fácil, ni está siendo fácil vencer y luchar contra todos los prejuicios raciales y de género vivenciado todos los días. Pero estoy buscando ir más allá, como forma de contribuir para mejorar las condiciones de vida impuestas a las mujeres, por ser mujeres, como también a hombres y mujeres afrodescendientes y a todas las personas que somos parte de una periferia. 
Estar abierta a compartir penas y alegrías, no desconectarme de los anhelos de mi gente sencilla. Tener ánimo, avanzar hacia nuevos horizontes, trabajar, construir una nueva manera de ser hermanas y hermanos, como dice Francisco: “amando las periferias de nuestro mundo”, es la mejor manera de ser agradecida. 

Jocelia Martins 
12 de abril 2017 - Goiânia, Brasil
 

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