Entramos en la red: "Un grito por la vida"(*) con el objetivo de enfrentar el tráfico de personas, se trata de un trabajo intercongregacional  en colaboración con los órganos públicos, que en realidad debería ser el estado el primer responsable de este trabajo ya que tienen el poder y la seguridad para actuar.

Trabajamos en esta causa religiosas, religiosos y laicos y básicamente lo que hacemos es detectar la situación y presentar a las autoridades las diferentes situaciones de tráfico, para que tomen las medidas y los recursos necesarios para la liberación de las víctimas y su retorno, y también hacemos una especie de control para que se cumpla el trabajo.

Una de las grandes luchas en Brasil es la prostitución infantil muy fomentada por el turismo, y el trabajo esclavo, siendo este caracterizado en el país por una mano de obra que explota principalmente las zonas rurales y las grandes fábricas, esto sin olvidar que Goiania es una de las principales rutas de tráfico de personas.

Este trabajo lo hace no sólo el grupo de religiosos/as que se encuentra en la región centro oeste, sino toda la red nacional se ocupa de sensibilizar, orientar, informar y formar a la población sobre esta acuciante problemática ya que abarca toda las fases etarias de la vida, especialmente los niños y adolescentes que son el blanco más fácil.

Como CRB Conferencia de Religiosos y Religiosas de Brasil, regional Goiania, desarrollamos actividades que den visibilidad al trabajo de la red como manifestaciones con la población en las fechas propuestas como ahora será el día 8 de febrero, el trabajo en las escuelas, distribución de folletos informativos en las calles, las formaciones (2 por años) en gran partes de nuestras iglesias.

Todo esto surgió del grito de la realidad y de la prioridad que le dio la Campaña de la Fraternidad de 2014 de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil), cuyo tema fue: Fraternidad y tráfico humano, inspirados en la Palabra de Pablo a los Gálatas: “para ser libres Cristo nos liberó”  (Gl. 5,1).

El objetivo que se lanzó  en esta campaña fue: identificar las prácticas  de tráfico humano en sus diversas formas y denunciarlas como violación de la dignidad y la libertad humana, movilizando a los cristianos y demás personas de buena voluntad, para erradicar este mal con vistas al rescate de vida de estos hijos e hijas de Dios. Para llevar a cabo este objetivo se pretendía identificar las causas y modalidades del tráfico humano y los rostros sufridos por esta explotación, denunciar las estructuras e instituciones causantes del tráfico humano, promover acciones de prevención y de rescate de la ciudadanía de los que fueron afectados, reivindicar ante los poderes públicos políticas y medios para la reinserción de personas traficadas, en la vida familiar eclesial y social.

Hna Maria Auxiliadora (Goiânia - Brasil) - 8 de febrero 2017

(*) http://gritopelavida.blogspot.it/

 

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